No más vehículos de tracción animal.
Los vehículos de tracción animal que rondan las calles de Medellín, están en vía de extinción desde hace algún tiempo. El 22 de diciembre del 2009, bajo el mandato del ex alcalde, Alonso Salzar Jaramillo, algunos de estos vehículos fueron reemplazados por motocarros. De esta manera lo informo el boletín de prensa de la Alcaldía de Medellín número 1695 de la misma fecha.
El municipio de Bello contaba con 150 cocheros, pero para la segunda mitad del 2010, estos zorreros ingresaron a un proceso de socialización con la administración municipal para definir su situación. Se contemplaban dos posibilidades, una de ellas era continuar transportando escombros en mototaxi o desarrollar una idea de negocio. Así lo informó un comunicado de prensa de la Fundación AnimaNaturalis del 20 de marzo del 2011.
De igual forma, el 6 de junio del 2010 AnimaNaturalis publicó que el municipio de Sabaneta se unió en este proceso, y los zorreros del lugar llegaron a un acuerdo con la Alcaldía del municipio para recibir una retribución económica a cambio de entregar los caballos, donde Rodrigo Mejía Díaz y Jhon Jairo Vélez Arboleda zorreros de oficio hace muchos años, aceptaron el intercambio.
En Itagüí no se ha podido
Itagüí, hace parte de los 126 municipios antioqueños, y a su vez cuenta con aproximadamente 100 zorreros ubicados en diferentes zonas, tales como el parque del Brasil, Santa María, depósitos y escombreras del lugar.
Natalia Tejada Rojas, es técnica operativa de los animales y afirma que “para combatir este inconveniente se han ido creando decretos y campañas de revisión clínica general para los animales, porque considero que las personas que trabajan con ellos no tienen el dinero suficiente para mantenerlos, en algunos casos los sobrecargan y maltratan, y no les hacen los controles veterinarios correspondientes”.
La comunidad de Itagüí se ha quejado en varias oportunidades frente a la situación que se vive con los equinos, pues en su apariencia se les nota cansados, golpeados y desnutridos. Debido a esto, el 26 de febrero del presente año, Teleantioquía noticias pública un vídeo donde un habitante de este municipio logra capturar la manera como es maltratado un caballo.
Itagüí tenía pensado terminar con este problema el 31 de enero del presente año, pero este plazo fue extendido hasta el 31 de enero del 2013, donde el Alcalde Carlos Andrés Trujillo aspira acabar con esto en los próximos 120 días y afirma que: “de la mano de la Asociación Protectora de Animales, estamos tomando medidas de supervisión permanente.”
Orlando Calderón es el encargado de la veterinaria Ditaires, y dice que: ““los caballos deben tener una buena alimentación, por ejemplo, pasto picado, melaza, proteínas, heno, salvado, avena y melaza, y que de igual manera deben tener un lugar para descansar determinado tiempo después de cumplir con sus labores”. Cuenta que a veces a estos animales los sobrecargan y empiezan a sufrir de las extremidades, “por esto les recomendamos que les den reposo, pero ellos insisten en que deben de trabajar”, concluye.
En Itagüí no se ha podido terminar de raíz con el problema, debido a que aún se ven transitar los zorreros por las calles del municipio, pero las aspiraciones de acabar con esta problemática son aún más.
Zorreros de oficio
“Niño” y “Juancho”, son dos equinos que pertenecen a Julián Stiven Estrada y Mario Tobón, respectivamente, dos Itagüisenses que laboran como zorreros hace mucho tiempo.
Julián tiene 15 años de edad, y comenzó a trabajar en esto hace cinco años por iniciativa propia, y cuenta que “A mí me regalaron a “Niño”, y yo le doy salvado, vitaminas, Neguvon, un desparacitante, y el duerme en la calle”. Este joven afirma que el caballo carga escombros y otro tipo de material.
Por su parte, Mario tiene 45 años, y lleva trabajando como zorrero 30. “Juancho” es una herencia que le dejó su padre en la finca donde residía hace muchos años. “Me salí de estudiar y empecé acá por que no había nada más que hacer”, comenta Mario, que a su vez afirma que “Juanchito es juicioso, el come, salvado, miel, hierba, maíz, mejor dicho de todo.”
El parque Obrero es uno de los lugares donde se pueden encontrar estos zorreros, esperando por carreras que llenen sus bolsillos de uno que otro peso para su sustento económico. Alrededor del parque se encuentra una ferretería llamada Su Constructor, donde trabaja Dora Ramírez, quien sostiene que: “Este medio de transporte lleva muchos años en el lugar y nosotros hacemos uso de ellos según las necesidades. Si es un material muy pesado y es hasta un sector muy lejos de aquí, le recomendamos un carro al cliente, pero si es a un lugar cerca recomendamos a uno de los zorreros, porque tenemos consideración con el caballo, ya que en ocasiones los sobrecargan”.
Alonso Agudelo, ha sido una de las tantas personas que ha utilizado este servicio en alguna ocasión, y cuenta que llama a estas personas para que se lleven escombros o basura que el mismo no puede votar o en otras oportunidades cuando necesita llevar algo hasta su casa y prefiere economizar, pues estas personas cobran poco por su servicio. “Yo si he visto cuando los obligan a correr por las calles, llevando a su lomo cargas excesivas y aunque he utilizado este servicio, no estoy de acuerdo con el maltrato para estos animales”
Programas de sustitución
En el Decreto 1666 de de 2010, en el artículo 1 está establecido que: “Autorizar la sustitución de vehículos de tracción animal por vehículos automotores clase motocarro homologados para carga liviana hasta de 770 kilogramos de capacidad, para facilitar e incentivar el desarrollo y promoción de actividades alternativas y sustitutivas para los conductores de vehículos de tracción animal”.
Debido a las exigencias que la Ley tiene con esta población, la Alcaldía, tiene un Programa de Sustitución de Vehículos de Tracción Animal en la Ciudad de Medellín, donde se llevan a cabo estrategias para terminar con esta problemática, tales como el acompañamiento y capacitación a los cocheros y a su grupo familiar , alternativas de sustitución de la actividad económica, entre otras, las cuales a su vez, llevan consigo otros ítems que permiten que este programas de sustitución sean una realidad.
Es por esto que de la mano con la Alcaldía y la Secretaría de Medio Ambiente de Medellín, quieren ayudar a los animales para recuperar su integridad y su estabilidad física, como a los zorreros para encontrar nuevas alternativas de trabajo.



