Cada mañana al despertar, el tigre, mi mejor amigo, me llamaba a darme los buenos días y acordabamos una cita para que nos fueramos de paseo por todo el bosque.
Un día, esa llamada nunca llegó. Extrañada por lo que estaba pasando, salí en busca de mi amigo, pues me preocupaba, que lo que hacía sin falta, justo el día de mi cumpleaños, no lo hiciera.
Salí de mi casa más linda que nunca, pues la ocasión lo ameritaba. Maquille mis labios y mis uñas, rice mi cabello y me puse la mejor ropa que tenía.
En el camino, me encontré con don Jesús, el pájaro azulejo, quien me preguntó: ¿Para dónde vas tan bella y radiante jirafa?. Sin dudarlo conteste: Voy en busca de Pepe, el tigre. ¿No lo has visto por ahí?. Jesús contesto: No no se nada de el, y continuo su vuelo.
Seguí buscando incanzablemente a Pepe el tigre, pero nadie me daba razón alguna. El bosque estaba vacío. Se respiraba soledad por todo el lugar.
Después de una incesante búsqueda por todo el bosque, y no haber hallado a ninguno de mis amigos, me pusé muy triste, pues pensé que todos mis amigos habían olvidado esta fecha tan importante para mí. Cuando iba para el estanque a beber un poco de agua, me encontré con Chepe, el pato quien me dijo: Margarita, vamos a mi casa. He preparado un delicioso pastel de guayaba.Sin duda acepte. Cuando llegué allí estaban todos mis amigos reunidos con una fiesta sorpresa en mi honor.
La alegría me invadió y pude reconocer que tengo unos mejores amigos que me quieren, me acompañan y estan conmigo siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario